
Título original: "Voici le temps des assassins..." (1956)
Dirección: Julien Duvivier
Intérpretes: Jean Gabin, Danièle Delorme, Robert Arnoux, Liliane Bert, Gérard Blain, Lucienne Bogaert, Germaine Kerjean, Gabrielle Fontan.
Guión: Julien Duvivier, Charles Dorat, Pierre-Aristide Bréal (Historia: Julien Duvivier, Charles Dorat, Maurice Bessy)
Fotografía: Armand Thirard (B y N)

Música: Jean Wiener
Producción: Compagnie Industrielle et Commerciale Cinématographique (CICC) / Société Nouvelle Pathé Cinéma / Les Films Agiman
País: Francia
Duración: 113 min.
Catherine –una ingenua carita de ángel de veinte años–



Julien Duvivier, el maestro del cine noir francés se supera a sí mismo y realiza esta obra maestra, que deja atrás todos los trabajos anteriores alcanzando la cumbre de su carrera. Ayudado por su espléndido reparto,



Y nuevamente tenemos al gran Jean Gabin, el gigante del cine francés, encarnando maravilosamente a André Chatelin, un prestigioso chef


"- ¿Tiene Coca-Cola en su Carta?
- No, señora. Esto es un restaurante, no una farmacia."
El papel de Chatelin fue escrito expresamente para Jean Gabin.

"Es el tiempo de los asesinos.
La hora de la soga y la traición.
La hora sin piedad ni compasión
por las vidas de los hombres..."
(De la banda de sonido, "La Complainte des Assassins";
con letra de Julien Duvivier y música de Jean Wiener;
interpretada por Germaine Montero)

El título original del filme, que podría traducirse como "Es el tiempo de los asesinos", hace referencia y es la última frase de un poema de Rimbaud, "Matinée d'ivresse" (la mañana de la intoxicación) ("Les Illuminations", 1873-1875).
Y es que, a excepción de Chatelin,


Catherine, el personaje de Danielle Delorme, es una de las arpías más perversas y retorcidas que se han visto en la pantalla grande; es la perversidad personificada. Delorme está soberbia como paradigma de una femme fatale manipuladora con cara de mosquita muerta e instinto criminal. Una psicópata despiadada capaz de hilar una sarta interminable de mentiras sin pestañear.

El personaje de Germaine Kerjean, la madre de André Chatelin, si bien no es ninguna criminal, es una mujer de carácter bastante fuerte. No sólo se había puesto en contra del anterior matrimonio de su hijo, sino que aún continúa manejando su vida como si fuera un niño, siempre con la intención de protegerlo. Además sabe manejar el látigo con maestría (en una escena se la ve matando pollos a latigazos en su guinguette) y no está dispuesta a tolerar a Catherine,

Por último, Gabrielle, el personaje de Lucienne Bogaert, es el más sórdido, desagradable y siniestro que se haya visto en el cine hasta entonces.


Para no desentonar, el personaje de Gabrielle Fontan (el ama de llaves de Chatelin) es una solterona fisgona que no soporta a Catherine, y merodea por la casa llevando y trayendo chismes sobre la advenediza.
El resto del elenco es igualmente fabuloso. En un papel secundario corto pero clave,


La excelente fotografía en blanco y negro


Una auténtica exquisitez para gourmets del buen cine, altamente recomendable.

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