PROGRAMACIÓN AÑO 2014
Agosto de 2014: Dedicado al thriller policial francés
Mostrando entradas con la etiqueta Neorrealismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Neorrealismo. Mostrar todas las entradas

Milagro en Milán

Jueves 4 de julio

Título Original: "Miracolo a Milano" (1951)

Dirección: Vittorio De Sica
Intérpretes: Emma Gramatica, Francesco Golisano, Paolo Stoppa, Brunella Bovo, Guglielmo Barnabò.
Guión: Cesare Zavattini, Vittorio De Sica, Suso Cecchi D'Amico, Mario Chiari, Adolfo Franci
Fotografía: G.R. Aldo
Música: Alessandro Cicognini
Producción: Vittorio De Sica
País: Italia
Duración: 100 min.

"Milagro en Milán" es una película dirigida por Vittorio de Sica en 1951, considerada uno de los films emblemáticas del neorrealismo italiano, aunque en realidad del neorrealismo sólo permanecen las locaciones y el uso de actores aficionados, ya que se trata de una suerte de fábula de corte fantástico al que se podría categorizar como Neorrealismo Mágico.

Totó es un bondadoso huérfano que vive, igual que otros muchos desharrapados, en un mísero barrio de casillas de chapa y cartón en las afueras de Milán. Cuando en los terrenos donde viven se descubre petróleo, Totó, tan ingenuo como bienintencionado, decide enfrentarse al poderoso señor Mobbi, el dueño del suelo. Lo particular es que lo hará con poderes mágicos provistos por el fantasma de su querida (y difunta) madre adoptiva...

El guión -una alegoría fantástica sobre la pobreza y la injusticia social- pertenece a Suso Cecchi D'Amico. En el elenco destacan la pareja principal, compuesta por Francesco Golisano personificando al inolvidable "Totó" (junto al "Dude" Lebowski interpretado por Jeff Bridges en "El Gran Lebowski" de los Hnos. Cohen, uno de los verdaderos héroes de la historia del cine) y Brunella Bovo (captada por Fellini al año siguiente para "El Jeque Blanco") como la dickenseniana "Edvige". En un breve papel se luce la celebre actriz Emma Gramatica, como la peculiar madre adoptiva de Totó.

Film maravilloso, único e inclasificable, que influyera a otros tan disímiles como "I Compagni" (Los Compañeros) o "Mary Poppins", sólo pudo haber sido fruto del genio de un poeta como el grande Vittorio de Sica.

Ganadora, entre otros premios, de la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1951, el premio a la Mejor película extranjera del Círculo de Críticos de Nueva York y el premio a la Mejor Escenografía del sindicato Italiano de Cronistas de Cine, y nominada a los Premios BAFTA a mejor película y actor extranjero (para Francesco Golisano).

Ver trailer:

Los Inútiles

Jueves 6 de junio

Título original: "I Vitelloni" (1953)

Dirección: Federico Fellini
Intérpretes: Alberto Sordi, Franco Fabrizi, Franco Interlenghi, Leopoldo Trieste, Leonora Ruffo, Lida Baarova.
Guión: Federico Fellini, Tullio Pinelli, Ennio Flaiano.
Fotografía: Carlo Carlini, Otello Martelli, Luciano Trasatti
Música: Nino Rota.
Producción: Jacques Bar, Mario De Vecchi, Lorenzo Pegoraro
País: Italia
Duración: 101 min.


En una pequeña localidad costera italiana del Adriático, donde todo el mundo es amable y cortés, sus habitantes se afanan en el trabajo. Pero hay cinco jóvenes que rompen la armonía de la comunidad. Ninguno ha trabajado nunca, y ninguno se avergüenza de ello.

Una grandísima película que no goza de la fama que merece, quizás por haberse realizado en los inicios del autor y tener un tono bastante diferente a esas otras obras que realizó en su plenitud ("Amarcord", "Casanova", "Roma"...)

Con una evidente carga autobiográfica, Fellini nos cuenta (en esta, su tercera película) la vida de unos jóvenes de provincia y nos retrata su hastío y tedio. Unos jóvenes ociosos que no hacen nada para trabajar ni ganarse la vida, viven de sus familias y a los que sólo les interesa ir con los amigos y las mujeres. Un cine moral y humanista pero no por ello menos personal.

La película está vertebrada por una historia principal, la del joven matrimonio, y a su alrededor van apareciendo episodios en los que vemos al resto de personajes (y el estancamiento en que están sumidos). Ese núcleo principal es lineal en su desarrollo mientras que el resto de situaciones tienen muchas veces el ritmo de recuerdos (no siempre, también hay subtramas construidas de forma “normal”), como si Fellini los reconstruyera siguiendo los fogonazos caprichosos de la memoria. Ahí cobra importancia la voz en off del narrador, una extrañísima voz que plantea dudas sobre su origen (¿es el hermano de Sandrina o es el propio Fellini?).

Se trata de una comedia agridulce, de un Fellini arrimado, aún con sus ideas, al neorrealismo, con brotes de su cine burlesco y satírico, pero sin el barroquismo escenográfico ni de ideas al que llegara después. Teniendo en cuenta que el cine más personal y profuso de Fellini se caracteriza por el uso de tramas oníricas y turbadoras, esta película se desmarca en buena parte de dichas características. Es una película de sencilla factura, notable y suficientemente relevante dentro de la filmografía de su genial autor.
De entre todos los actores sobresale la grata presencia de un muy joven Alberto Sordi que dota de mayor sarcasmo y gracia al film. Una mención especial para la excelente música de Nino Rota.

Como guión es quizás el mejor construido de Fellini, y uno de los más complicados. Cada uno de los personajes tiene su espacio, su pequeña historia que lo individualiza; Y todas se alternan de un modo muy preciso. El grupo de todos ellos es un personaje más, que deambula por los rincones de la ciudad intentando vivir las pocas posibilidades que le brinda. Y por último, la ciudad, plasmada como un envoltorio monótono y entrañable al mismo tiempo.

Nominada al Oscar como Mejor Guión Original.


Ver fragmento: (la famosa escena del corte de manga)


Otra escena:


Trailer publicitario:

El Jeque Blanco

Jueves 13 de junio

Título original: "Lo Sceicco Bianco" (1952)

Dirección: Federico Fellini
Intérpretes: Alberto Sordi, Brunella Bovo, Leopoldo Trieste.
Guión: Federico Fellini, Tullio Pinelli, Ennio Flaiano (Sobre una historia de Michelangelo Antonioni)
Fotografía: Arturo Gallea, Leonida Barboni
Música: Nino Rota
Producción: Luigi Rovere
País: Italia
Duración: 92 min.

Iván y Wanda, una pareja de recién casados viaja a Roma de luna de miel. Él, un puntilloso pasante provinciano obsesionado por guardar las apariencias y el buen nombre, bastante reprimido y acartonado, tiene programada minuto a minuto toda su estadía en la ciudad con una serie de eventos familiares y religiosos -entre ellos, una audiencia con el Papa que le conseguiría su tío. Ella, ingenua y mucho más joven que él, aburrida de antemano de la vida sin emociones que puede ofrecerle su flamante esposo y fascinada por el mundillo de los artistas de ficción, vive anclada en su fantasía de vivir una loca historia de amor apasionado con su héroe de fotonovelas favorito, el Jeque Blanco.

Mientras Ivan duerme una siesta, ella se escapa a las oficinas de la redacción de la fotonovela, para ver en persona a su admirado Jeque, Fernando Rívoli (Alberto Sordi), con quien había mantenido una breve correspondencia bajo el seudónimo de "Bambola Appasionata" (Muñeca Apasionada). Al no encontrarse en el estudio, le ofrecen llevarla al lugar donde se lleva a cabo la sesión fotográfica. Casi sin darse cuenta, se encuentra a varios kilómetros de Roma, a orillas del mar, vestida de odalisca con este personaje aparatoso y genialmente ridículo, parecido a Rodolfo Valentino, que en la vida real no es más que un sinvergüenza. Entre tanto Iván, avergonzado por lo que pensarán sobre su desaparición, comienza a inventar desesperadamente todo tipo de excusas ante sus familiares que esperan conocerla, lo cual se hace cada vez más incómodo a medida que pasa el tiempo, mientras intenta descifrar dónde se encuentra su flamante esposa.

El personaje del Jeque Blanco dio a conocer a Alberto Sordi, cuya carrera despegaría luego con su papel en Los Inútiles ("I Vitelloni", 1953). Un hallazgo la pareja de recién casados: Brunella Bovo para el papel de inocente soñadora y Leopoldo Trieste con su cara de desesperado. La banda de sonido, a cargo de Nino Rota, acentúa el ritmo carnavalesco, absurdo y surrealista de esta historia. Hay un cameo de Giulietta Masina, la esposa de Fellini, actuando brevemente como Cabiria, una prostituta que años más tarde protagonizaría el film Las noches de Cabiria ("Le notti di Cabiria", 1957).

Divertidísima comedia, espléndidamente dirigida y fotografiada e injustamente ignorada, pero que sin duda ha servido de inspiración para realizaciones posteriores como "La rosa púrpura de El Cairo", de Woody Allen. En ella ya comienzan a distinguirse algunos de los temas recurrentes en su filmografía, como las turbas disfrazadas, la gran ciudad ruidosa e incansable, la playa, y la sátira del conformismo social y religioso. Según Orson Welles ésta es la mejor película de Fellini.

Ver escena:

Policías y Ladrones

Jueves 7 de junio

Título original: "Guardie e Ladri" (1951)

Dirección: Mario Monicelli, Steno
Intérpretes: Totò, Aldo Fabrizi, Rossana Podestà, Pina Piovani, Ave Ninchi
Guión: Mario Monicelli, Steno, Vitaliano Brancati, Aldo Fabrizi, Ennio Flaiano, Ruggero Maccari
Fotografía: Mario Bava (B y N)
Música: Alessandro Cicognini Producción: De Laurentiis / Golden Film / Lux Film / Ponti
País: Italia
Duración: 109 min.

« – Ven aquí.
– ¿Que yo vaya allí? Ven tú, eres tú quien debe arrestarme, ¿no?
– Bueno, entonces te disparo.
– No puedes.
– ¿Por qué?
– Puedes disparar sólo en legítima defensa, y yo no te estoy agrediendo.
– Está bien, entonces disparo al aire en señal intimidatoria.
– Está bien, entonces yo no me asusto y me quedo aquí. »
(Diálogo entre Esposito y Bottoni al final de la persecución)
Espósito es un ladronzuelo que tima a los turistas en Roma, pero tiene la mala fortuna de volver a coincidir con una de sus víctimas.
Se inicia entonces una larguísima persecución por parte del policía Bottoni, que al fin logra detenerle. Pero en un descuido, Espósito logra huir. Los superiores de Bottoni le comunican que, si no logra capturar al timador, se quedará sin trabajo. Así que Bottoni, para atraparlo, llegará a introducirse en su círculo familiar. (FILMAFFINITY)

En sus comienzos, Mario Monicelli dirigió varias películas en colaboración con Steno, demostrando un gran talento para la comedia. Pero detrás de su tono satírico, el film resulta una obra maestra de la comedia neorrealista, que retrata a la sociedad italiana de la posguerra,
con la ayuda de los EE.UU. durante la implementación del plan Marshall, la pobreza de los suburbios, la crisis de la vivienda y la escasez económica generalizada, donde el policía Bottoni, cuanto más persigue a Espósito, más se identifica con él en sus problemas cotidianos.

El film tiene un excelente guión y sobresalientes actuaciones, sobre todo en el caso de Totó y Fabrizi. Unánimemente elogiada por la crítica del momento, ganó el premio al mejor guión en el Festival de Cannes de 1951.

Ver escena:

Roma, Ciudad Abierta

Viernes 8 de abril

Título original: "Roma, Città Aperta" (1945)

Dirección: Roberto Rossellini
Intérpretes: Ana Magnani, Aldo Fabrizi, Marcello Pagliero, Maria Michi, Henry Feist, Vito Annichiarico, Francesco Grandjacquet, Giovanna Galletti, Carla Rovere
Guión: Federico Fellini, Sergio Amidei, Roberto Rossellini
Fotografía: Ubaldo Arata
Música: Renzo Rossellini
Producción: Ubaldo Arata
País: Italia
Duración: 100 min.

Roma, ciudad abierta (Roma, città aperta), una de las grandes obras de Roberto Rossellini, es considerada, con justicia, la película manifiesto del neorrealismo italiano. Está ambientada en la Roma de los últimos años de la ocupación nazi del año 1944 y se inspira en la historia verídica del sacerdote Luigi Morosini, torturado y asesinado por los nazis por ayudar a la resistencia. La película narra los acontecimientos vividos por el pueblo romano ante la invasión nazi y las historias de cada uno de los personajes resultan desgarradoras, a la vez que un ejemplo de resistencia.

El guión de Federico Fellini, Sergio Amidei, Alberto Consiglio y Roberto Rossellini fue nominado justamente a los Oscar. Entre el reparto, pleno de actores no profesionales, destacan una magnífica Anna Magnani o el "cura" Aldo Fabrizi, entre otros. Rosellini comenzó a trabajar en el guión en agosto de 1944, a sólo dos meses de terminar la ocupación alemana, con la colaboración de Federico Fellini y de Sergio Amidei. Según sus propias palabras, estaba movido por una fuerte necesidad de narrar los acontecimientos recientes, y literalmente salió a la calle a buscar historias (el argumento está basado en parte en sucesos reales). Comenzó a rodarse en enero de 1945, tanto en estudios como en locaciones de la ciudad devastada, siendo esto último algo que se caracterizaría en el neorrealismo.

En su lanzamiento, la película fue víctima de la censura. En Estados Unidos se la recortó, reduciendo su duración en un cuarto de hora. En Argentina fue inexplicablemente quitada de exhibición por una orden anónima del gobierno en 1947. En la Alemania Occidental fue prohibida desde 1951 hasta 1960.

El personaje de Pina -en la increíble creación de la Magnani- es uno de esos díficiles de olvidar; la actitud ante la vida de esta mujer, su lucha, su casa, sus ambiciones y su solidaridad es lo que ha pervivido como ejemplo y modelo en el cine, con una profundidad y humanidad que desde entonces ha inspirado a muchos otros personajes (a sus creadores, en realidad) y, desde luego, a nosotros como espectadores.

Clásico de clásicos de la historia del cine, recibió la Palma de Oro en el Festival de Cannes, y a pesar de lo duro de la historia que cuenta es una verdadero canto a la vida y a la libertad.

Ver escena:

Arroz Amargo

Viernes 15 de abril

Título original: "Riso Amaro" (1949)

Dirección: Giuseppe De Santis
Intérpretes: Silvana Mangano, Vittorio Gassman, Doris Dowling, Raf Vallone y otros.
Guión: Corrado Alvaro, Giuseppe De Santis, Carlo Lizzani, Carlo Musso, Ivo Perilli, Gianni Puccini.
Fotografía: Otello Martelli
Música: Goffredo Petrassi
Producción: Dino de Laurentis
País: Italia
Duración: 108 min.

Drama clave del neorrealismo italiano que, aparte de su indudable interés artístico, resultó extraordinariamente popular por la impresionante carga de erotismo -para la época- que desprende su protagonista, la exhuberante Silvana Mangano. Pocas veces se insinuó tanto enseñando tan poco.
(FILMAFFINITY)

Estamos ante uno de los títulos más famosos del neorrealismo italiano. El filme fue dirigida por Giussepe de Santis, contemporáneo de realizadores como Rosellini y Visconti, con los que colaboró en el inicio de su carrera. Este film - de1949- es la obra más célebre de su filmografía, y cuenta el trabajo de las jornaleras de arroz del valle del Po, mezclado con una trama policial.

"Una tarde de 1947, mientras esperaba un tren en la estación de Milán, reparé en un grupo de muchachas que se iban a trabajar en los arrozales de las llanuras del río Po. Hablé largamente con ellas, de sus desdichas, de sus sueños, de sus esperanzas... Al punto de perder el tren. Pero había nacido el guión del filme", contaba De Santis.

En 1950 Riso Amaro fue nominada al oscar al mejor guión original de Giussepe de Santis y Carlo Lizzani. Sus imágenes tienen, como es habitual en el neorrealismo, una veta documental al mostrar los escenarios reales y el retrato social de la Italia de la posguerra. Pero los personajes de Arroz Amargo se parecen en cierto modo a ciertos arquetipos del cine negro, si bien vistos a través del filtro de una cultura y estilos diferentes. Walter es el típico rufián que siempre está buscando su próximo golpe. Francesca es su típica compañera, fiel a él simplemente porque no tiene otro lugar adonde ir. Marco es el veterano cansado de todo -el personaje menos importante aquí. El más importante es el de Silvana, la femme fatale de la historia.

Parte del éxito internacional se debe a la sensualidad de la joven y por entonces casi desconocida Silvana Mangano, que en su momento produjo gran revuelo. Es famosa la escena donde baila el “boogie-woogie” llamando la atención de todos los que la rodean.


Ver escena:

Umberto D.

Viernes 22 de abril

Título original: "Umberto D." (1952)

Dirección: Vittorio de Sica
Intérpretes: Carlo Battisti, Maria-Pia Casilio, Lina Gennari, Ileana Simova, Elena Rea, Memmo Carotenuto, Alberto Albani Barbieri .
Guión: Cesare Zavattini .
Fotografía: Aldo Graziati
Música: Alessandro Cicognini
Producción: Giuseppe Amato
País: Italia
Duración: 91 min.

La película es una de las varias y muy fructíferas colaboraciones entre Vittorio de Sica y el guionista Cesare Zavattini. De Sica plantea la deshumanización de la sociedad, la impotencia de un hombre mayor ante una sociedad en la que ya estorba, y la desesperación en la que va cayendo, y que hace que la tristeza que produce nos vaya invadiendo hasta sumergirnos en la desazón del protagonista.

De Sica refleja la cotidianeidad de su personaje de una forma tan realista y directa, que nos estremece y nos duele. Umberto es tan entrañable y cercano, tan digno en su desgracia, que nos es muy fácil compartir su triste vida, y se nos forma un nudo en la garganta, difícil de digerir, cuando sabemos que en realidad no tiene ninguna salida.

El actor que interpeta a Umberto, Carlo Battisti, no era un actor profesional. Era un Profesor de Filosofía de setenta años en el momento de la filmación, que conoció a De Sica en una conferencia a la que los dos asistieron en Roma. No volvió a actuar nunca más en el cine, pero supo transmitir a su personaje una total actitud de desamparo, que es el alma de la película.

A pesar de ser una de las piezas más amargas del neorrealismo italiano, Umberto D, es también una obra cargada de poesía, humana y emotiva, fundamental para todos los amantes del cine con mayúsculas, fruto de un creador notable: el gran Vittorio De Sica.



Ver escena: